Sergio Ortega y Rodríguez (1950 – 2025) fue un montañista, académico y escritor cuya vida se desarrolló entre dos territorios profundamente ligados: la montaña y la palabra. Originario de la ciudad de Puebla, México, encontró desde muy joven en los volcanes y sierras de México no solo un espacio de exploración física, sino un camino de formación personal, disciplina y búsqueda interior.
Como montañista, participó y dirigió numerosas expediciones nacionales e internacionales a lo largo de varias décadas, consolidándose como una figura relevante dentro del alpinismo mexicano y latinoamericano. Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde impulsó la creación y fortalecimiento de grupos de alta montaña, formando a generaciones de estudiantes no solo en la técnica, sino en valores como la solidaridad, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Para él, la montaña no era una conquista, sino un espacio de encuentro con uno mismo y con los demás.
En el ámbito académico, fue profesor por 40 años en la BUAP. Licenciado en lenguas españolas, contaba con una maestría y un doctorado en Ciencias del Lenguaje por parte de la esta misma institución, lo que le permitió desarrollar una profunda sensibilidad por la narrativa, el discurso y la construcción del sentido a través de la palabra. Su labor docente estuvo marcada por el compromiso con el pensamiento crítico, la formación humanista y el desarrollo integral de sus alumnos.
Paralelamente a su actividad en la montaña y la academia, cultivó la escritura como una forma de preservar la memoria y dar testimonio de su experiencia. Es autor de tres novelas de corte histórico: El retorno (2010), Un revés del inconstante viento (2014), El despojo: entre el ocaso y el amanecer (2021), ambientadas en su ciudad natal, Puebla, en las que explora los procesos sociales, culturales y humanos que han dado forma a la identidad de la región. En ellas, al igual que en sus relatos de montaña, se percibe una constante: la búsqueda del ser humano por comprender su lugar en el mundo.
La obra que el lector tiene en sus manos reúne una parte significativa de sus vivencias en expediciones, escritas desde la inmediatez de la experiencia y con la honestidad de quien entiende la montaña como una escuela de vida. Más que relatos de ascenso, estos textos son reflexiones sobre el esfuerzo, la incertidumbre, la fraternidad y la trascendencia.
Publicada de manera póstuma, esta obra constituye un legado que trasciende lo personal. Es testimonio de una vida dedicada a explorar los límites físicos y espirituales del ser humano, y una invitación a mirar más allá de la cumbre para encontrar, en el camino, el verdadero sentido de la existencia.